La persona detrás del personaje

Mi espacio para expresar todas esas cosas que siento y pienso

Stupidity Julio 2, 2008

Archivado en: English posts — lepetitnicolas @ 12:54 am

If there’s one thing I despise about people, that’s stupidity.

Things happen right in front of their faces over and over again and they just can’t discern the best way out. They just don’t learn. It even looks as if they didn’t want to learn. It’s repulsive to me to see them act in such foolish ways. In such childish and immature ways sometimes that I feel like locking myself up in my room until it’s all over.

And it’s much more painful when it comes from someone you love and care about.

 

A veces… Julio 1, 2008

Archivado en: Varios — lepetitnicolas @ 12:59 am

A veces tengo ganas de olvidarte. De sacarte de mi mente para siempre y de estar otra vez con mis estructuras de siempre.

Sin nadie que venga a hacer temblar estanterías que se fueron acomodando con el pasar de los años.

 

Cambios Junio 17, 2008

Archivado en: Lo que escribo — lepetitnicolas @ 2:22 am

Creía que era el único que sentía ciertas cosas.

Pensaba que siempre iba a cansarme de compartir tiempo con alguien.

Me parecía que jamás iba a encontrar alguien que me satisficiera tanto y en tantos aspectos y formas diferentes.

Creía que no iba a sentir algo semejante a lo que siento cuando siento tu corazón latiendo con el mío.

Pensaba que no era posible algo tan lindo.

Me parecía inconcebible que una mirada dijera tanto.

Creía que nunca iba a dejar de sentir la necesidad de hablar para comunicar cosas.

Pensaba que las mujeres como vos existían solo en los sueños.

Pero después te vi.

 

Instantes Junio 1, 2008

Archivado en: Lo que escribo — lepetitnicolas @ 12:14 am
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Lo más lindo de la vida pasa en instantes. Besos, abrazos, risas, miradas, sensaciones… experiencias que uno vive que lo hacen sentir que está en el momento y lugar indicados haciendo exactamente lo que debería estar haciendo. A tono con el universo. Uno y el universo son una sola cosa.

Momentos mágicos que nos llenan de una luz que ninguna palabra podría describir. Una estimulación sublime de lo más íntimo de nuestro ser que nos abstrae de todo lo ajeno a ese momento.

Lo paradójico es que esos momentos pocas veces tienen que ver con lo que buscamos. Suelen darse de improviso y quizás sea por eso generan sentimientos tan eficaces.

Instantes… al fin y al cabo son eso de lo que nuestras vidas se componen.

 

Jugar Mayo 31, 2008

Archivado en: Varios — lepetitnicolas @ 10:31 pm

Creo que jugar es algo que no tiene que dejar de suceder. Creo que siempre uno tiene que recordar que la vida tiene mucho de juego… de risa… de diversión.

Lamentablemente, algunas almas un poco oxidadas conciben al juego como lo opuesto de la seriedad, como algo que debe relegarse a los momentos en los que no hay nada ‘importante’ que hacer.

Para ellas, como así también para los que creen, como yo, que jugar y divertirse es la mejor forma de vagar por esta vida llena de misterios pero hermosa por sus miles de aspectos para nosotros desconocidos, este hermoso texto de Eduardo Galeano:

Yo nací y crecí bajo las estrellas de la Cruz del Sur.
Vaya donde vaya, ellas me persiguen. Bajo la Cruz del Sur, cruz de fulgores, yo voy viviendo las estaciones de mi suerte.
No tengo ningún dios. Si lo tuviera, le pediría que no me deje llegar a la muerte: no todavía. Mucho me falta andar.
Hay lunas a las que todavía no ladré y soles en los que todavía no me incendié. Todavía no me sumergí en todos los mares de este mundo, que dicen que son siete, ni en todos los ríos del paraíso, que dicen que son cuatro.
En Montevideo, hay un niño que explica:
- Yo no quiero morirme nunca, porque quiero jugar siempre.

 

Los límites de la intensidad Mayo 20, 2008

Archivado en: Lo que escribo — lepetitnicolas @ 8:10 am
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Hoy volví a sentir la necesidad de escribir. De tomarme un rato para mí después de un tiempo y sacarme esto que tengo encima hace unos días. Para mí escribir es como una necesidad fisiológica imperiosa que necesita ser escuchada y satisfecha. Que necesita salir a través de mis palabras. Y esta vez pensé y pensé cuál es el motivo que me lleva a sentarme a contarle estas cosas a la nada. Y llegué a la conclusión de que si bien hay miles de cosas yirando por mi mente, son vos y tus ojos pardos quienes tienen la culpa de que yo esté acá escribiendo esto. Y como quien no quiere la cosa, escribí el título sin pensar demasiado. Creo que es lo que más se asemeja a lo que siento.

Hay momentos en los que uno se cruza (casi siempre sin buscarlo) con personas increíbles. Personas con quienes compartir un segundo alcanza para justificar toda una vida en este mundo. Y hoy me tocó encontrarte. Me tocó tener la dicha o, como bien me dijo un amigo una vez, la bendición de haber coincidido en tiempo, espacio y quién sabe qué más con vos.

Y es en esos momentos que pienso que la intensidad de lo que uno siente no tiene un límite. Que lo que me sobreviene cada vez que te miro a los ojos es tan fuerte que si pudiera materializarlo, me perdería en el horizonte tratando de encontrarle el límite.

Y es en esos momentos en los que me siento en sintonía con todas y cada una de las cosas que me rodean. Parte de un todo totalmente armónico más allá de sus imperfecciones y contradicciones.

Y es en esos momentos en los que muchas cosas que parecían aisladas e inconexas tienen ahora algo que las une porque encuentro en vos ese tipo de gente que uno necesita para recargar energías, sentir con más ganas que la vida vale la pena, sonreír, hablar, mirar o simplemente compartir momentos de nada. Porque de eso está hecha la vida para mí. De momentos. Y no sé ni tampoco me interesa saber cuántos me quedan por compartir con vos. Por cuánto tiempo más voy a poder tenerte tan a mano ni tan dispuesta a entrelazar segmentos de nuestras líneas de tiempo.

Lo que sí sé es que una vez más me siento lleno de ganas de seguir ardiendo la vida con intensidad, de darles a todos el amor que siento que quiero compartir con quienes me rodean. De disfrutar cada momento como si fuera el último sintiéndome tranquilo porque con gente como vos cerca, uno no necesita nada más.

Gracias, Prudence. Gracias por llenarme de eso que no se explica con palabras pero que le da a uno esa sensación de que vale la pena más que nunca estar vivo.

¿Hace falta que te recuerde que te quiero?

 

Por todas partes Mayo 14, 2008

Archivado en: Lo que escribo — lepetitnicolas @ 2:55 pm
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Hoy corrí la cortina y me llamó la atención encontrarte detrás. Pensé que quizás era un efecto visual pero pasó un rato y te encontré también cuando abrí un cajón. Sorprendido, me tiré en mi cama a leer un libro y curiosamente todos los personajes de siempre que me acompañan en mis momentos de soledad se llamaban como vos y tenían tu cara. Es increíble cómo estás en todos lados.

Francamente, me molesta que todo tenga algo que ver con vos. Y que lo que no lo tenga, se transforme.

Porque estás en las cosas que hago, estás en las que no, estás en las que pienso, estás cuando río, estás cuando siento, estás cuando suspiro, estás cuando cierro los ojos, estás hasta cuando duermo.

Pensar en vos es un pasatiempo constante, es un denominador común en todo. Y claro… cómo no vas a estar si te amo. Te amo por tantos motivos… sos como mi hogar, mi refugio. Me recuesto sobre tus hombros y todo desaparece.

Pero… ¡basta de aparecer! Recién salí a caminar para tomar aire y tratar de solucionar de alguna forma esto que me pasa. Descubrí que estás también en la mirada de la gente, en la risa, en todas y cada una de las hojas de los árboles… me molestó bastante y decidí mirar hacia otro lado. Fue peor cuando miré al cielo. El viento juega con mis nervios y te dibuja en cada una de las nubes que vigilan mi andar.

Finalmente, me puse contento porque creí encontrar la solución y me propuse mirar al Sol. Más allá de que sea incómodo, era seguro que no podías estar ahí. Todo brilloso, un blanco increíble, tan puro… mis ojos estaban casi cerrados por completo hasta que se acostumbraron a la luz, escudados por mis pestañas. Y fue en ese momento cuando te volví a ver. Sonriente y con esa mirada especial inclusive desde esa estrella lejana.

No hay caso. Estás por todas partes. Y me gusta tanto…

 

Mariposas Mayo 5, 2008

Archivado en: Lo que escribo — lepetitnicolas @ 2:07 am
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Parece que otra vez mis viejas amigas aladas alquilaron mi vientre. Como ideas en una mente insegura, revolotean de aquí para allá dentro de mí cada vez que te veo.
Ya no soy un niño pero tiemblo como tal cuando pienso en vos. Me sumerjo en un viaje sin escalas a esos tiempos en los que todo era un juego. Donde las emociones se demostraban y se sentían a flor de piel.

Es muy gratificante saber que aún mi niño está vivo y que habita dentro de mí. Y, ahora que pienso, quizás sea él quien juegue con mariposas cuando veo venir tu cabellera azabache.

 

Un día simple como este Mayo 5, 2008

Archivado en: Lo que escribo — lepetitnicolas @ 2:01 am
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No es un aniversario, no es un cumpleaños. Ni siquiera el fin del mundo.
En un día simple como este quiero decirte que te amo. No necesito una fecha especial ni tampoco una situación que me lleve a hacerlo. Después de todo lo que hiciste y hacés por mí día a día, sería injusto y avaro decirte lo que siento por vos sólo en ocasiones especiales.
Te amo por lo que sos, no por lo que podés llegar a ser. Te amo porque sos vos quien hace que te ame. Te amo porque lo que veo en tus ojos cuando te miro es único.
Mi vida tiene sentido y color cada vez que pienso en vos. Así, como un pájaro libre, símbolo universal de la libertad, mi alma vuela más alto que cualquier nube, cerca del Sol.
No importa cuántas ni cuán fuertes tormentas se presenten sobre nosotros, con las alas que tu amor me brinda, el cielo siempre estará a la vista.
Mi sueño más grande está cumplido. ¿Cómo no voy a agradecerte por eso? La vida es un gran misterio, está llena de insatisfacciones y malos momentos pero si sólo por hoy puedo vivirla junto a vos, me pueden quitar todo lo que tengo y soy porque ya soy un ser humano completo.
No es un aniversario, no es un cumpleaños. Ni siquiera el fin del mundo.
Es sólo el momento de decirte que te amo.

 

Parte de mí Mayo 5, 2008

Archivado en: Lo que escribo — lepetitnicolas @ 1:53 am

Podemos estar lejos. Puede haber miles de kilómetros entre nosotros pero, aun así, te siento cerca.
Desde cuando veo la inicial de tu nombre hasta ahora que simplemente le cuento estas cosas al papel, estás conmigo. Levanto la vista de la hoja y te veo sentada ahí, como si te estuviera retratando.
Quizás no pueda verte ni tocarte. Ni siquiera escuchar tus silencios. Más allá de eso, me basta con pensarte para sonreír y que mi rostro se ilumine.
Puedo perderme por momentos, dejarme llevar por el vuelo de un pájaro o por el hipnotizante vaivén de los árboles. No importa lo que haga, todas y cada una de las cosas que me hacen bien reflejan tu mirada.

No hay caso. Miro al cielo, camino, descanso, sonrío, respiro… y todo, pero todo, me recuerda a vos.