
“El que duerme con niños, amanece mojado.”
Creo que este refrán ilustra muy bien lo que sucede cuando uno intenta relacionarse con la gente en ciertos aspectos. Todos tenemos inmadureces y aspectos más ‘verdes’ que otros. El problema está cuando alguien intenta que uno llegue a más que lo que puede llegar en esos aspectos.
Si yo no sé lo que es, por ejemplo, un deporte, quien intente hablar conmigo de fútbol, seguramente va a llevarse una desilusión.
Es muy feo apostar a alguien y sentirse decepcionado. Pensar que alguien tiene la capacidad de comprender algo que en realidad no, genera un problema porque a veces son situaciones inevitables de la vida cotidiana.
Las relaciones humanas tienen partes feas también. Y las de este tipo son las más feas porque no hay una solución que no sea dolorosa.
“Es muy feo apostar a alguien y sentirse decepcionado”; espero no equivocarme cuando siento que quiero apostar a vos…