
Hace poco escuché a una familiar de uno de los tantos desaparecidos que nuestra historia carga sobre sus espaldas leer un texto que me emocionó hasta las lágrimas.
El texto es muy antiguo pero logra transmitir, a mi entender, perfectamente el sentimiento de saber que no hace falta que alguien pueda vagar por el mundo para que se lo considere vivo. Y, más aún, que simplemente vagar por el mundo no es sinónimo de vivir.
No son los muertos, no,
lo que reposan
en la dulce calma de la tumba fría.
Muertos son los que tienen muerta el alma
y viven todavía.
No son los muertos, no,
los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos.
Los que viven sin honra son los muertos,
los que mueren con honra son los vivos.
La vida no es la vida que vivimos.
La vida es el honor, es el ensueño.
Por eso hay hombres muertos que en el mundo viven
y hombres que viven en el mundo muerto.
Antonio Muñoz Feijoó
Tan cierto como dura es la realidad de hoy en día ; ¿cuantos de los que vemos estan realmente vivos?
buen blog n_n