
Hay momentos en los que decido pasear por internet. Me subo al ¿zorrito? de Mozilla y me dejo llevar. Cas siempre es más lindo hacerlo en el mundo real pero a veces no tengo ganas de salir o las condiciones exteriores no ayudan.
Y en esos paseos me gusta hacer lo mismo que hago cuando camino por lugares que no conozco: mirar, observar, leer, investigar y cuestionar.
Y hace poco me encontré con alguien que no conozco pero que tiene dos páginas (más precisamente blogs) que contienen una infinidad de cosas con las que comparto plenamente. Al principio me asustó la coincidencia pero después fui, como siempre, poco a poco encontrando diferencias. Creo que hay párrafos enteros sin desperdicio y son una gran fuente de inspiración para mi mente porque muchas de esas cosas son ideas que yo en algún momento concebí también, que estoy pensando hoy por hoy o que siento que se me podrían ocurrir porque siguen mi misma línea de pensamiento. Otras, nunca se me hubieran ocurrido pero me gustan y me encanta eso. Me gusta reconocer a la gente que hace las cosas bien, ese tipo de gente con quien me gusta hacer equipo.
Les dejo algunas frases o sugerencias sobre lo que me parece más relevante y, por supuesto, los links.
Le pierdo interés a la mujer que exige un te quiero. Y el respeto a la que se conforma con un yo también.
Preferiría tener menos amigos de los que llaman para mi cumpleaños.
Un día te das cuenta que tu papá es sólo una persona más del montón. Y querés desaparecer por un tiempo.
Sea quien sea su nuevo novio, ella sigue cogiendo conmigo. Pero no lo sabe.
La mala memoria vuelve a este mundo hermoso.
Soy lindo y encantador. Una madre, una abuela y 7 ex-novias no pueden estar equivocadas.
Cuando no sé bien quién soy, recuerdo quién era y quién quería ser y saco el promedio.
Dicen que hay gente que usa el Yahoo Messenger. Dicen.
Nadie piensa en vos como vos pensás en vos, nadie; a veces ni vos mismo.
Todo lo que te interesa está por ahí, en el mundo; y vos, en tu casa.
Más peligroso que acelerar, es la inercia.
Cuando decidís plantar una semilla, estás colaborando con el equilibro del universo. Cuando decidís matar una hormiga, también.
Mañana será hoy.
“El trabajo dignifica” es una de las ideas más caras que nos supieron vender. Si gano $500 al mes por atender reclamos de usuarios enojados todo el día, si paso mis días encerrado en un cubículo con un taladro de stress en el oido, perdiendo en cada minuto días de vida, no importa, tengo que sentirme digno, tengo trabajo.
Hoy todo pasa por tener o no trabajo. No importa si te gusta, si te hace bien o si aplasta tu autoestima. Cuando me encuentro con un amigo de hace tiempo, lo único que me pregunta es -¿Y qué estás haciendo che? -Lo único importante es ver si estás ocupando tu tiempo y conviertiéndolo en plata. No importa realmente si sos feliz, sólo importa que trabajes.
Todo apunta a que lo antes posible forme una familia, que esa familia genere gastos, que tenga un trabajo para sostenerla y que uno de los máximos temores que tenga sea el temor a perder el trabajo, y es un temor que me va a tener constantemente amenazado. Mi vida se resume a trabajar para ganar plata y poder sostener una vida en la que es necesario gastar plata todo el tiempo.
Lo lograron, hoy me asusta perder el trabajo, pero aclaro que mucho más me asustan las frases hechas, eso que se dice y repite sin pasarlo por un filtro.
“El trabajo dignifica”, lo escucho y me salen ampollas en el cerebro.
También recomiendo las reflexiones sobre religión y educación.
Aquí los links:
http://yojuanperez.blogspot.com/
http://algunasverdades.blogspot.com/
http://blog.firefox.cl/node/66
No es un zorrito, es un panda rojo!
h!*